Medios, privatizados por completo

Cómo la estructura ritual del noticiero de televisión formatea nuestras mentes

04-10-2007

Un análisis de los informativos franceses

Cómo la estructura ritual del noticiero de televisión formatea nuestras mentes

Pierre Mellet
Red Voltaire

El noticiero de televisión es el corazón de la información
contemporánea. Este espacio, que hoy constituye la principal fuente de
información de una gran parte de los franceses, comenzó siendo, en la
Francia de 1949, un simple subproducto conformado con imágenes que la
casa Gaumont y las Actualités Françaises no habían querido proyectar en
las salas cinematográficas. Fue, al principio, un simple desfile de
imágenes acompañadas de un comentario sonoro. El «presentador» no se
sentó ante el telespectador hasta 1954, cuando el noticiero televisivo
fijó su horario, a las 20 horas, o sea las 8 p.m. A partir de entonces,
la puesta en escena del noticiero de televisión se ha ido incrementando
constantemente durante todos estos años mientras que la información ha
quedado marginada –si alguna vez estuvo realmente presente– para
convertir este teatro no ya en un noticiero sino en un espectáculo
ritualizado, en una ceremonia litúrgica. La función del noticiero de
las 8 p.m. no es informar, en el sentido de establecer un esfuerzo de
comprensión de mundo, sino divertir a los telespectadores, al tiempo
que les recuerda aquello que deben saber.

El
siguiente análisis se basa en los dos principales noticieros
televisivos que se transmiten en Francia a la 8 p.m., el del canal TFI
y el de France 2, pero puede, en muchos aspectos, tener muchas
similitudes con los noticieros de televisión de otros países,
principalmente en «Occidente».El contexto

Con
su horario de las 8 p.m., el noticiero de televisión se ha convertido,
como lo fue la misa en su época, en la cita de toda la sociedad (aunque
cada uno está en su casa). Se trata, paradójicamente, de un espacio
esencial de socialización. Cada cual descubre cada noche el mundo en el
que vive, y puede a partir de ese momento hablarle de ese mundo a
quienes le rodean, discutir sobre los temas del momento con seguridad
en cuanto a la importancia de estos, por el hecho mismo de que fueron
mencionados en «el noticiero de televisión». Todo está montado,
preparado de antemano, como un ritual religioso: el horario fijo, la
duración (unos 40 minutos), el presentador-sacerdote inamovible, o casi
inamovible, el tono incómodo, serio, distante, casi objetivo, pero
nunca verdaderamente neutro, las imágenes seleccionadas, el orden
jerárquico de las noticias. Como en todo ritual, lo mismo vuelve
permanentemente, y se integra alrededor de una aparente evolución
cotidiana. En los mismos horarios se anuncian las mismas historias,
contadas por los mismos reportajes, introducidas y comentadas con las
mismas palabras, poniendo en pantalla a los mismos personajes,
ilustradas con las mismas imágenes. Se trata de un ciclo sin fin y sin
fondo.

En la apertura, la
presentación introduce una música abstracta que sugiere la mezcla del
tiempo que pasa, la precipitación de los hechos, y una forma de
intemporal necesaria en toda ceremonia mística. Mientras se oye la
música, un globo antecede a la aparición del presentador, o un
travelling hacia éste último lo pasar de la sombra a la luz. Todo
sucede como si nos fueran a revelar la verdad del mundo.

El
presentador hace el papel de guía y de autentificador. Personaje
principal y trascendental, el presentador está en el centro mismo del
dispositivo de credibilidad del noticiero de las 8 p.m. La noticia nos
llega a través de él, también es él quien la legitima, le confiere
importancia y la da como «verdadera». Es también el presentador quien
puede tranquilizar al telespectador: si el mundo va mal y parece
completamente indescifrable, el presentador es «el que sabe» y el que
nos lo puede explicar.

(En otros
casos, los presentadores son dos. La relación con el telespectador se
hace entonces muchos menos profesoral y paternalista, pero más parecida
a la conversación, y puede parecer más frívola. Claro está, no
tendremos nunca dos presentadores, o dos presentadoras, sino siempre un
dúo heterosexual. El asunto es no asustar a la representación de la
familia burguesa cristiana. Como ese tipo de puesta en escena resulta
poco frecuente en Francia, no abundaremos en ese sentido).Credibilidad e información

«Señoras y señores, veamos los titulares de la actualidad de este lunes 6 de agosto»,
nos dice el presentador al principio de cada noticiero. Por
consiguiente, no se trata de un sumario, de una selección que la
redacción ha hecho entre la información del día, sino de los «titulares
de la actualidad», o sea que se trata precisamente de lo que hay que saber sobre el mundo en este día. No hay nada que entender, el «periodismo» no busca más que enseñarnos el mundo [en el sentido de aprender]. El presentador no da ninguna clave, él no descifra nada, solamente nos dice lo que es. No se nos presenta una «visión» de la actualidad sino la Actualidad misma.

A
partir de ahí, lo importante para el presentador es «aparentar». Su
credibilidad no está basada en su calidad de periodista sino en su
carisma, en la empatía que logra crear, en su manera de tranquilizar y
su apariencia de hombre honesto e inteligente. David Pujadas puede
perfectamente anunciar que Alain Juppé se retira de la vida política y
Patrick Poivre d’Arvor nos puede presentar una falsa entrevista de
Fidel Castro [El autor menciona aquí dos incidentes que realmente
sucedieron. Nota del Traductor.]. A pesar de ello, los mantienen en el
mismo puesto, con el apoyo de sus superiores, y sin perder por ello su
estatus como «periodista» [1]
ni su credibilidad ante el público. Todo sucede como si las noticias
que nos entregan finalmente no tuvieran importancia. La noticia está
ahí únicamente para justificar el ritual, como la lectura de los Evangelios
en la misa, sin ser nunca la razón central, el núcleo, que en realidad
está siempre en otra parte, en la repetición constante de las consignas
morales, políticas y económicas del momento. «Este es el Bien, este es
el Mal», nos dice el presentador.

La
jerarquía de la información es por tanto inexistente. Aunque una de las
primeras cosas que se hace en todo «diario» es determinar los temas que
parecen más importantes para tratar de establecer un desarrollo
(específico en cada redacción) de la información en orden decreciente,
de lo importante a lo insignificante, en el noticiero no es así, ni en
lo más mínimo. Nos llevan de los restos mortales del cardenal Lustiger
al accidente de la Feria des Loges, y después viene el desenlace del
caso del secuestro del pequeño Alexandre en la isla de la Reunión,
seguido del suicidio de un agricultor ante las acciones de los
militantes antiOGM, para pasar después al subsidio de inicio del curso
escolar, a la espeleóloga belga atrapada en una cueva, la campaña
electoral antiestadounidense entre los demócratas, la intervención de
Reporteros Sin Fronteras que denuncia la falta de libertad de expresión
en China, la propia China como destino turístico, el despido de Laure
Manaudou, un accidente durante una carrera en Estados Unidos, el
festival Fiesta de Sete, el fallecimiento del periodista Henri Amouroux
y, para terminar, el del barón Elie de Rothschild [2].
No existe ni la más mínima coherencia, en ningún momento. Los temas
parecen haber sido escogidos únicamente en función de su
insignificancia casi generalizada, o de su aparente insignificancia.
Todo aparece mezclado, amor y odio, risas y llantos, la empatía se
mezcla con la grandilocuencia, las imágenes espectaculares o risibles
con los dramas patéticos, y la omnipresencia de la fatalidad nos
recuerda constantemente el predominio de la muerte sobre la vida.El reportaje

Después
de los «titulares» anunciados, el presentador pasa a la introducción
del reportaje. El reportaje es el ejemplo que nos demuestra lo que el
presentador nos dice. En efecto, todo lo que será dicho y demostrado en
el reportaje aparece ya en la introducción del mismo. El presentador
resume constantemente, en vez de limitarse –como debiera hacerlo– a
presentar. Esto crea una redundancia. Lo que ya se ha dicho una vez en
forma de introducción se repite después sistemáticamente en el
reportaje. Se enuncian las mismas informaciones, resumidas la primera
vez y la segunda alargadas para la elaboración de la historia que se
cuenta. El reportaje agrega muy poco a lo ya dicho por el presentador,
no hace más que desarrollar los detalles anodinos que sirven de
contrapeso a «la objetividad» del presentador creando el
«acercamiento». A los elementos iniciales, mencionados en la
introducción, se agregan después en la historia los detallitos
románticos necesarios para concretar su enseñanza lúdica.

El
reportaje se compone de dos cosas: la imagen y el comentario de la
imagen. Si quitamos el sonido, la imagen pierde todo su significado.
Todo tendría que estar basado en la imagen, pero lo que se produce en
la televisión es precisamente lo contrario: el comentario nos cuenta lo
que la imagen no hace más que ilustrar. Esta última está ahí solamente
para realzar el comentario. Es una sucesión de paisajes similares, de
rostros y gestos intercambiables, pegados uno detrás del otro y sin
vínculo alguno entre sí. En la televisión, la imagen sólo sirve para
justificar el comentario, para autentificarlo. La imagen permite que el
comentario parezca «verdad». Y se lo permite precisamente porque, al no
decir nada la imagen por sí misma, el comentario la transforma en
aquello que nos dice el comentario. Y es ahí precisamente donde reside
el verdadero peligro de este medio. Al tener la imagen una fuerza de
convicción muy importante, es más fácil convencer cuando, luego de
haber despojado la imagen de todo su sentido, usted la convierte en
prueba que autentifica el discurso. A partir de ahí, todo se basa en el
comentario, y en el carácter creíble de la historia que nos van a
contar.

«En el reportaje, señala el antropólogo Stephane Breton, el
comentario es lo que nos soplan desde los bastidores, ese submundo
prohibido al telespectador (…) y del que brota, como una revelación, un
sentido que se impone a la imagen. La significación no aparece en la
escena sino fuera de ella, cuando la dice alguien que sabe»
 [3].
El periodista no aparece sino muy raramente, al final del reportaje.
Oímos, por tanto, una voz despersonificada. Se trata de una palabra
divina que se nos impone para explicarnos aquello que no entenderíamos
mirando solamente las imágenes. Al no haber interlocutor, no hay
contradicción. El reportaje es como un hilo que se desenrolla siguiendo
una lógica propia, la que el periodista quiere que nos aprendamos,
aquella en la que los «testigos» aparecen uno detrás de otro únicamente
para acreditar la palabra que de todas maneras ya nos dijo lo que ellos
han de explicarnos. Lo mismo sucede con la introducción, la redundancia
es constante en el reportaje. Todo «testigo» es presentado no según su
función, ni con el objetivo de justificar su lugar en el reportaje en
ese preciso momento, sino en dependencia de lo que va a decirnos. Y la
palabra del «testigo» acredita el comentario dando un punto de vista
necesariamente «verdadero». «Si él lo dice, así debe ser». Y muy a
menudo, el «testigo» no tiene absolutamente nada que decir, pero de
todas maneras lo dice porque el periodista tiene que dar prueba de su
objetividad y de la autenticidad de su reportaje, de su investigación,
demostrando que realmente estuvo en el lugar y que por tanto puede
hacer que veamos lo que es.

El
reportaje, en el noticiero de televisión, no es la realización de una
investigación que explora diferentes pistas sino el relato de un hecho
cualquiera mostrado como algo fundamental. Es una visión del mundo sin
otra alternativa, que trata de dar una apariencia de objetividad. El
presentador dice lo que es, y el reportaje lo muestra. Y es ahí
precisamente que la imagen peca por su falta de sentido, y que el
comentario parece convertirse en palabra divina. «He aquí el mundo»,
nos dice el presentador, «y he aquí la prueba», continúa el reportaje.
Y ¿cómo poner en duda la prueba si nos la ponen ante nuestros
asombrados ojos? La realidad se construye entonces sobre la anécdota,
en vez de construirse sobre un conjunto de hechos más o menos
contradictorios que permitan mirar una situación en un intento de tener
de ella una visión global para poder dar después un análisis.Las consignas

Todo
esto se relaciona con la lógica de difusión de la moral. El noticiero
de televisión, como casi todos los medios, es un órgano de difusión de
las consignas del momento. Nunca discute el sistema, parece como si ni
siquiera conociera su existencia, pero destila constantemente las
órdenes de la clase dominante. El noticiero de televisión forma parte
de ese «servicio público», al que se refiere Guy Debord en sus Commentaires sur la société du spectacle [Comentarios sobre la sociedad del espectáculo. Nota del Traductor.], «que [administra] con
un “profesionalismo” imparcial la nueva riqueza de la comunicación de
todos mediante los medios masivos de difusión, comunicación que ha
alcanzado al fin la pureza unilateral, en la que se no obliga a admirar
pasivamente la decisión ya tomada. Lo que nos comunican son
órdenes; y, muy armoniosamente, quienes han impartido esas órdenes son precisamente los mismos que nos dirán lo que piensan de ellas» [4] .

El
noticiero de las 8 p.m., surgido de una sociedad en la que se ha
destruido la memoria, transmite las consignas, como en toda forma de
acondicionamiento, mediante la repetición permanente y cotidiana. Las
historias que nos cuentan parecen diferentes entre sí, cuando en
realidad son todas similares. Todo en ellas se repite, noche tras
noche, constantemente, y a todos los niveles. Sólo cambian los nombres
y los rostros. Pero la película es siempre idéntica. Nos muestran un
presente perpetuo y que permite ocultar todos los movimientos del
poder. Si ya no se muestran las evoluciones, es porque ya no tienen
vigencia. El noticiero de televisión divulga por tanto la moral
burguesa (cristiana y capitalista) en un bloque compacto. Es un vómito
largo y lento que se escurre, diluido y diseminado durante toda la
duración del noticiero de las 8 p.m. Y que comprende varias formas de
difusión:

La acusación.
Es constante, y generalmente la enuncian los «testigos», lo cual
permite hacerle creer al periodista que ha mostrado una «opinión» y que
por tanto ha presentado una visión objetiva de la situación. Un
incendio destruye una casa, y es porque los bomberos deberían haber
llegado antes. Un violador ha salido de prisión porque tenía derecho a
una reducción de la condena, y es porque la justicia no funciona bien.
Un gobierno se niega a plegarse al ultimátum de Occidente, y se trata
de una dictadura, de un país subdesarrollado donde se mezclan la
estupidez y la barbarie, y, mejor aún, donde la censura amordaza a los
opositores, que a su vez están necesariamente de acuerdo con los puntos
de vista de Occidente pero no lo pueden decir. El objetivo es siempre
encontrar alguien a quien condenar para recordar lo que está «bien» y
lo que está «mal» y poder aplicar toda la semántica cristiana del
«perdón», de la «decadencia», etc.

La evidencia.
Utilizada sobre todo para zanjar sin discusión las cuestiones
económicas, esta consiste en divulgar los dogmas o las decisiones
gubernamentales sin ponerlas jamás en tela de juicio. Este es el caso,
por ejemplo, del «crecimiento», que constituye siempre la vía necesaria
para la supervivencia que nunca se pone en tela de juicio y cuyas
cifras nos anuncia el presentador con cara de catástrofe: «el
crecimiento será sólo de 1,2% este año, según los expertos»…

La hagiografía.
Al igual que la misa, el noticiero de televisión tiene que hablar de
sus santos. Así nos ofrecen el retrato de alguien que «ha triunfado»,
ya sea porque acaba de fallecer, porque «ha ganado en todo», porque «se
hizo a sí mismo», etc. Es el prisma de la excepción que establece el
modelo a seguir suscitando admiración y respeto. «Esto es lo que usted
no ha logrado ser, lo que usted debería ser, lo que usted nunca llegará
a ser y lo que usted por consiguiente debe adorar», nos repite
constantemente el noticiero de televisión.

El vecindario.
Particularmente eficaz. El objetivo es decir que «Francia es el último
país de Europa en abordar este asunto». Es el mecanismo que rige la
sociabilidad de base, la pertenencia al grupo mediante la imitación,
mediante la reproducción de lo que parece hacer o de lo que parece ser.
El presentador nos dice entonces: «Ellos hacen esto. ¿Por qué nosotros
hacemos otra cosa?», presuponiendo que nuestra manera de actuar es
necesariamente menos adecuada. «En Estados Unidos, trabajar después de los 65 años no representa ningún problema».
No se hace nunca el más mínimo análisis de los puntos positivos y
negativos del sistema del vecino. Se nos ofrece únicamente una mirada
«objetiva», que nos dice: «Esto es lo que hacen allá, y por eso es
mejor que aquí».

El folklore.
Aquí es cuando nos presentan, con una sonrisa en los labios y con la
indulgencia con la que se mira al artista que puede parecernos un poco
loco pero que a fin de cuentas no le hace daño a nadie, a la gente que
vive de forma un poco diferente. Es única y exclusivamente en este tipo
de tema que el presentador subraya el carácter «excepcional» de las
personas que nos van a presentar, como para disuadirnos de actuar como
ellas.

Esto no son más que algunos ejemplos.Anécdota y fatalidad

Dos
formas de representación del mundo caracterizan principalmente el
noticiero de televisión, y constituyen los dos movimientos principales
de difusión de las consignas: la anécdota y la fatalidad.

La anécdota
aparece al principio de cada tema. Todo parte del hecho en particular,
del hecho específico del día, y se extiende hacia el problema más
amplio que este parece contener en sí mismo, o que los periodistas
hacen como si creyeran que lo contiene. Es una retórica particular que
encontramos hoy en la base de todo discurso político o periodístico,
una inversión de la lógica, del desarrollo efectivo de la demostración
y del análisis del mundo: ahora es la excepción lo que explica la
regla, lo que la construye. Todo parte del hecho particular para
prolongarse, como si este último contuviera en sí mismo todas las
causas y todas las consecuencias que han dado lugar a la situación más
general que se supone que demuestra. El noticiero de las 8 p.m. no se
preocupa jamás por describir fenómenos endémicos, o los saca siempre de
la cadena de hechos que los han llevado a la situación actual. Es una
necesidad dialéctica lógica para quien quiere transmitir las consignas
sin tomarse el trabajo de explicarlas, lo cual le obliga a complicar
todavía más su propia demostración y le lleva a darse cuenta de que las
cosas son menos simples de lo que él trató de hacer creer. Para que las
consignas sean divulgadas eficazmente, no se puede dejar abierta la
posibilidad de contradecirlas. Por tanto, más vale no explicar nada. De
todas formas, como ya dijimos anteriormente, el objetivo no es que la
gente entienda, sino que aprenda.

La fatalidad,
por su parte, mece el conjunto del noticiero de televisión. Los hechos
suceden por causa de una desgracia fortuita, de un azar distraído que
por desgracia afecta siempre a los mismas (personas, naciones…). Es un
lamento constante: «si los bomberos hubieran llegado antes», «si el
violador no hubiese salido de prisión», «si África no fuera un
continente pobre y corrupto», etc. La fatalidad es el basamento de toda
religión ya que permite no tener nunca nada que justificar y porque
recuerda el deber de sumisión ante la trascendencia, ya que siempre
estamos «por debajo». La fatalidad equivale a repetir permanentemente
una especie de condena, y agrega con amargura (aunque no siempre): «las
cosas son así». El sistema se regula a sí mismo y es «el mejor sistema
posible», el hombre es un ser «malo» y se pasa la vida «cayéndose» y
«volviéndose a caer» a pesar de todos los intentos por «perdonarlo», el
pobre es responsable de su propia situación porque es demasiado
perezoso para buscar soluciones y aplicarlas, incluso hasta cuando se
le da la solución, etc. Es un suspiro constante, un llamado permanente
a la impotencia y a la sumisión ante el sufrimiento. El mundo gira y
nada podemos hacer…

Una vez
terminada la transmisión de las consignas, el mensajero divino se
despide de nosotros, concluyendo el sermón del día y sin olvidarse
nunca de citarnos para el día siguiente a la misma hora. Y luego,
desaparece. Mientras recoge los papeles que demuestran su seriedad, la
cámara se aleja de él, la penumbra se hace más intensa y se funde poco
a poco con el mismo tipo de música que dio inicio a la ceremonia


[1]
Patrick Poivre d’Arvor, reconocido como la estrella del periodismo
francés, no tiene el carnet de periodista porque sus principales
ingresos no provienen del periodismo sino de sus actividades como
consejero y de sus escritos.

[2] informaciones mencionadas en el noticiero de las 8 p.m. del canal France 2 correspondiente al lunes 6 de agosto de 2007.

[3] Stephane Breton, Télévision, Hachette Littérature, 2005.

[4] Guy Debord, Commentaires sur la société du spectacle, Gallimard, Folio, 1996.

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Oblign a cerra un medio de comunicación en México y los imperios televisivos callan

08-07-2007

La Jornada / Cordonsanitario / scharfs / Aporrea.org

El periodista José Gutiérrez Vivó, director general de Grupo Monitor, anunció ayer la salida del aire del noticiario radiofónico que transmitía en las frecuencias 1320 y 1560 de amplitud modulada (AM). Expuso como razón la insolvencia económica de la empresa originada por un bloqueo publicitario impuesto desde el gobierno de Vicente Fox, que, añadió, se ha mantenido durante el de Felipe Calderón.

Durante la última emisión, la 41 mil 100, Gutiérrez Vivó hizo un detallado relato de las circunstancias que desde hace poco más de tres años condujeron a Monitor Radio a la quiebra, debido a lo cual ha incumplido desde hace casi tres meses con el pago de salarios y prestaciones de 96 trabajadores sindicalizados y unos 250 de confianza.

De ese modo llegaron a su fin 33 años de transmisiones ininterrumpidas, realizadas en diversas emisoras del cuadrante. En ese lapso, Monitor ocupó los primeros lugares de audiencia y obtuvo diversos reconocimientos. Los informativos de Gutiérrez Vivó fueron considerados innovadores e impusieron un estilo noticioso que fue imitado en todo el país.

En su última transmisión el periodista informó que la salida del aire se precipitó debido al emplazamiento a huelga interpuesto por el Sindicato de Trabajadores de la Industria de Radio y Televisión (STIRT).

"Mañana (este sábado) a las tres de la tarde se inicia una huelga por parte del sindicato (…) motivada porque Monitor no ha cumplido con sus deberes económicos con sus trabajadores. Y no ha cumplido porque la publicidad no llega, y no llega (…) porque hay indicaciones de que no llegue. Recuerde que es un boicot económico", esgrimió Gutiérrez Vivó.

"Acto funerario"

Agregó que quienes han conspirado contra Monitor encontraron "la manera" de desaparecer la empresa, y realizó un largo relato para exponer su convicción de que desde la presidencia de Fox se alentó el boicot publicitario y se realizaron maniobras para favorecer a la familia Aguirre en el litigio entre Grupo Monitor y Grupo Radio Centro. En todo este panorama, abundó, gravitó siempre la acusación expresa de que, según el ex mandatario, Gutiérrez Vivó era "perredista" y apoyaba a Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, más allá de las denuncias contra la anterior administración federal, el comunicador ha señalado que desde el gobierno de Calderón también se han hecho partícipes de la asfixia económica que ayer lo llevó a declarar "muerto" su proyecto radiofónico.

Apenas el pasado 6 de diciembre, Gutiérrez Vivó denunció en el Club de Periodistas de México haber recibido -aun antes de la llegada del nuevo equipo gobernante- el siguiente mensaje: "Están castigados. Vamos a ver cómo se comportan. Si quieren difundir nuestra información, bien; si no, también. Cuando consideremos que hay un buen comportamiento, entonces se arreglará una entrevista con el presidente Calderón".

Ayer en su larguísima despedida, el periodista no aludió a ese mensaje y sí, en cambio, reseñó una conversación con Calderón como presidente electo, en la que el panista le dijo: "bueno, ¿cómo va tu caso?", a lo que Gutiérrez Vivó le respondió que los Aguirre "están protegidos" por Fox.

Ante eso, añadió, Calderón "pidió el laudo, lo leyó; se quitó el saco, pidió lápiz, pidió papel blanco (y) estuvo revisando un buen rato el paquetazo, con conclusiones, y me dijo: ’no hay la menor duda, ustedes ganaron; no tiene vuelta de hoja, los señores (Aguirre) tienen que pagar, te lo digo como abogado que soy’. El solo lo dijo, está grabado", refirió el titular de Monitor.

En el litigio que existe desde 2004 entre Monitor y Grupo Radio Centro, el primero ha sostenido que diversas instancias han fallado a su favor. La propia Corte Internacional de Comercio de París emitió una resolución que establece que la empresa de la familia Aguirre violó el contrato que tenía con el Grupo Monitor y ahora el conflicto se dirime en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

A propósito de ese diferendo, en otro pasaje narrado ayer, Gutiérrez Vivó dijo que en las postrimerías del régimen foxista el entonces vocero de Los Pinos, Rubén Aguilar, le ofreció mediar en su favor ante la SCJN, lo cual él rechazó, ratificando su confianza en la imparcialidad de las decisiones que toma el máximo órgano del Poder Judicial.

Ante eso, Aguilar Valenzuela, siempre según Gutiérrez Vivó, le pidió: "¿Oiga, me podría usted dar chance de trabajar aquí en Diario Monitor?", cuando terminara su periodo en Los Pinos.

Convencido hasta ayer a las 10 de la mañana de que la huelga es inminente, si bien hasta anoche los trabajadores hacían gestiones ante su sindicato para suspenderla, el periodista concluyó que en tanto para algunos grupos económicos esa cadena informativa no es grata, "bueno, pues qué hacemos aquí; no tenemos nada que hacer porque finalmente los clientes no quieren comprar, las estaciones las tiene secuestradas el señor Aguirre (…) está medio difícil, ¿no? Pero lo lograron (…) Este es un acto funerario para nosotros. Se nos murió Monitor".

Fín de la nota.

Vea los últimos 10 min de Monitor con el conductor, el periodista Jose Gutierrez Vivó del último programa de este medio en Vivo.

Antecedentes Monitor es un programa que lleva 33 años al aire, su conductor Jose Gutierrez Vivó se caracterizó siempre por ser imparcial y objetivo aún en tiempos que en teoría eran mas peligrosos.

Cuando el PRI gobernaba. Su audiencia en radio era de las más elevadas estando siempre entre las primeras dos estaciones más escuchadas del país. Hubo un pequeño incidente con los dueños de la estación de radio en que trabajada, principalmente por diferencias editoriales lo que dió lugar a una separación y una demanda que terminó ganando GV.

En tiempos de Fox, GV relata que se reunió con el presidente y le dijo;¿porque eres perredista? fue acusado de ser partidario del PRD y de apoyar a su candidato AMLO.

Después de un par de incidentes con Fox, GV asegura que se empezó a gestionar ante las empresas en general que YA NO SE ANUNCIARAN CON ÉL porque era un periodista que apoyaba a López Obrador.

Como antecedente se conoce de un gran escándalo sobre una gran parte de la iniciataiva privada que pago una gran campaña de publicidad para decir que López Obrador era un peligro para México, que era como Hugo Chávez y Fidel Castro, que iban a perder su casa, etc; estas campañas fueron pagadas entre otros por el Consejo Coordinador Empresarial y hubo empresas como Coppel (tienda local) que instruia a sus empleados a no votar por AMLO, también la empresa Sabritas, Coca, BImbo pusieron su granito de arena de manera ilegal ya que según la ley solo los partidos pueden hacer campaña.

En México se pudo observar la verdadera fobia que se creo ante AMLO y que en verdad cualquiera que fuera relacionado con él, podía sufrir el desprecio de los grandes anunciantes, GV desde hace tiempo culpó al presidente Fox de querer cerrar monitor y de promover que sus anunciantes dejaran de anunciarse con el por no alinearse como la mayoría de los otros medios.

GV dio una entrevista a CNN donde relato todo esto después de ser condecorado por el premio de periodismo mas importante en México, esto fue a principios de diciembre.

Hoy día, la publicidad que por años gozó, la preferencia de sus anunciantes, que toda la lógica indica que elegirían dentro de su plan de medios al noticiero mas importante de la radio, pues no sucedió así, fue abandonado, la estación que por su importancia contaba con muchos recursos, empleados, equipo, etc, dejó de tener para pagar hasta lo sueldos y debido a las múltiples presiones que tenia, fue cerrada.

Lo que mas indigna a los mexicanos es que esta noticia parece no importarle a las mismas voces que pusieron el grito en el cielo por el cierre de Radio Caracas Televisión en Venezuela.

GV no era ningún novato en esto, era de los mejores, periodista galardonado de 33 años de carrera y caracterizado por decir la verdad. Si el dice que Fox y Calderón participaron en un boicot para obligarlo a cerrar, millones de persones le creen además que la lógica también lo indica así.

Reporteros Sin Fronteras y RCTV: Desinformación y mentiras

Revisado por Caty R.

La no renovación de la concesión de la licencia, que duraba desde hace 20 años, al canal privado venezolano RCTV y que venció el 27 de mayo de 2007, suscitó una extraordinaria histeria mediática en el ámbito internacional. Durante varias semanas, la prensa del mundo entero se centró en un acontecimiento banal que pasa totalmente inadvertido cuando ocurre en los demás países del planeta. Los medios de comunicación convirtieron una decisión administrativa completamente regular y legítima en un atentado contra la libertad de prensa. Reporteros Sin Fronteras, naturalmente, participó en la campaña internacional de desinformación publicando, el 5 de junio de 2007, un informe sumamente tendencioso sobre RCTV (1).

¿Cierre de RCTV y hegemonía mediática?

RSF titula su informe “Cierre de Radio Caracas Televisión: la consolidación de una hegemonía mediática”. La organización da en seguida el tono destilando dos mentiras en una sola frase. Primero, RCTV no ha sido cerrada y puede seguir emitiendo vía cable o satélite. Como el espectro radioeléctrico, por definición es limitado, el gobierno venezolano decidió no renovar el contrato con el canal y otorgar así el espacio liberado a otro canal con el fin de democratizar los medios. Entonces, contrariamente a lo que afirma RSF, RCTV no “ha dejado de emitir” (2).

El segundo embuste reside en la expresión “hegemonía mediática”. Con este título, RSF pretende que el lector crea que las autoridades venezolanas controlan los medios y disponen casi de un monopolio en este sector. Para convencer a la opinión pública, Robert Ménard, el secretario general de la organización, repite incansablemente la misma máxima a la prensa: “Chávez tiene una posición hegemónica en los medios de comunicación”. Ahora bien, la realidad es otra. En Venezuela, el 80% de los canales de televisión abierta y de emisoras de radio pertenecen al sector privado. En cuanto a la televisión por cable y satélite, está casi completamente controlada por empresas privadas. Y en lo que se refiere a la prensa escrita, los 118 periódicos nacionales y regionales que circulan en el país también los controla el sector privado. Existe en efecto una “hegemonía mediática”, pero de los grupos económicos y financieros privados (4).

¿Decisión arbitraria del Presidente Hugo Chávez?

RSF afirma que la decisión se tomó “por orden del presidente Hugo Chávez” y asegura que es ilegal pues, según ella, hace falta una “orden judicial […] para negar al canal el derecho de emitir durante los próximos veinte años”. También aquí RSF recurre a una doble mentira, ya que la decisión es perfectamente legal, respetuosa de las normas internacionales y legítima. Como en la mayor parte de los países del mundo, el espectro de las ondas hertzianas pertenece al estado y se destina a promover el interés público. Además, el Artículo 156 de la Constitución venezolana así como la Ley Orgánica de Telecomunicaciones dan al gobierno el poder de regular el acceso a este espacio. No es cuestión en absoluto de “órdenes judiciales” como pretende RSF. Por fin, RCTV sigue teniendo el “derecho de emitir” vía cable o satélite (5).

Por otra parte, no es Hugo Chávez quien decidió la no renovación de la concesión, sino la Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela. La concesión de RCTV no se renovó por varias razones muy precisas. Primero, el gobierno desea establecer un equilibrio entre canales públicos y privados. Luego, RCTV no respetó sus obligaciones y el pliego de condiciones. Un solo ejemplo aclaratorio: entre junio y diciembre de 2006, las autoridades señalaron al menos 652 infracciones por parte de RCTV. El canal también denigró de manera sistemática la política del gobierno e incitó varias veces a la población a la violencia y a la ruptura del orden constitucional. La participación comprobada de RCTV en el golpe de Estado del 11 de abril de 2002 y su comportamiento golpista fueron factores nada despreciables en la toma de la decisión. RCTV participó particularmente en el sabotaje petrolero de diciembre de 2002 que costó cerca de 20.000 millones de dólares a la economía nacional (6).

RSF certifica al respecto que RCTV sólo es “acusada” de participar en el golpe de Estado, mientras que las pruebas y los testimonios son abrumadores. El muy conservador periódico francés Le Figaro recuerda que “durante años, el canal conspiró abiertamente contra el presidente transmitiendo llamamientos para derrocar al régimen”. Le Figaro subraya también que durante el golpe de Estado, el canal “anunciaba que Hugo Chávez había renunciado”, siguiendo así el plan que establecieron los golpistas, y que incluso reconoció a Pedro Carmona como presidente interino (7).

Después del regreso del presidente Chávez, RCVT prohibió a sus periodistas que difundieran cualquier información al respecto y se limitaba a emitir dibujos animados. El gerente de producción, Andrés Izarra, que se oponía al golpe de Estado, dimitió inmediatamente para no convertirse en cómplice. Durante un testimonio ante la Asamblea Nacional, Izarra indicó que el día del golpe y los siguientes recibió la orden formal de Granier de “no transmitir ninguna información sobre Chávez, sus seguidores, ministros o cualquier otra persona que pudiera estar relacionada con él” (8).

El conservador Los Angeles Times reconstruye también el itinerario de RCTV desde la elección de Hugo Chávez a la presidencia de la República en 1998 y subraya que se había propuesto la misión de “derrocar al presidente democráticamente elegido”. Después del golpe de Estado, “RCTV pasó abiertamente a la sedición [y] difundió imágenes amañadas para hacer creer que los partidarios de Chávez eran responsables de los muertos y heridos”. El periódico recuerda que Marcel Granier fue al Palacio Presidencial para jurar fidelidad al “dictador Pedro Carmona que acababa de abolir la Corte Suprema, la Asamblea Nacional y la Constitución”. Luego LA Times concluye: “Granier y los demás no deben ser considerados como mártires de la libertad de expresión”, sino como golpistas (9). Por otra parte, Granier hizo una declaración elocuente a RSF respecto al golpe de Estado: “Confieso que no estaba descontento al ver a Hugo Chávez irse” (10). ¿Cómo podía estar “descontento” si había participado activamente en su derrocamiento?

Por lo que se ve, al apoyar y participar abiertamente en la ruptura del orden constitucional en abril de 2002, RCTV no se preocupaba del interés público. Además no es necesario recordar que si un canal de la televisión francesa o de cualquier otro país del mundo se atreviera a adoptar un comportamiento similar al de RCTV no duraría ni 24 horas y sus dirigentes se encontrarían inmediatamente en prisión. Por su parte, el periódico estadounidense Houston Chronicle señalaba que “las acciones de RCTV no hubieran durado más que unos minutos” en Estados Unidos (11).

¿Por qué RSF quiere convencer a la opinión pública de que la culpabilidad de RCTV es todavía tema de debate? Simplemente porque Robert Ménard y su organización también apoyaron el golpe de Estado de 2002. ¿Acaso es necesario recordar la declaración que publicó RSF el 12 de abril de 2002?:

“Recluido en el palacio presidencial, Hugo Chávez firmó su renuncia durante la noche bajo la presión del ejército. Después fue llevado a Fuerte Tiuna, la principal base militar de Caracas, donde está detenido. Inmediatamente después, Pedro Carmona, el presidente de Fedecámaras, anunció que dirigiría un nuevo gobierno de transición. Afirmó que su nombramiento era el resultado de un ‘consenso’ de la sociedad civil venezolana y de la comandancia de las fuerzas armadas”.

¿Decisión impopular?

La entidad parisina declara también que los “opositores (numerosos) y partidarios (más raros)” desfilaron simultáneamente en Caracas para apoyar la decisión del gobierno o repudiarla. Aquí, RSF no vacila ni un momento en mentir de manera descarada. Las manifestaciones de opositores que protestaban sólo reunieron a miles de personas. En cambio, las manifestaciones de apoyo que se desarrollaron en la capital como las del 27 de mayo o el 2 de junio de 2007 fueron impresionantes. En efecto, centenares de miles de ciudadanos desfilaron por las calles de Caracas mostrando su apoyo a Hugo Chávez (13). ¿Con qué objetivo manipula RSF esta realidad?

RSF retoma también los sondeos que realizaron RCTV y la oposición para demostrar la impopularidad de la decisión, dándoles cabal crédito y adoptando así una posición abiertamente partidista. El ministro de Interior y Justicia, Pedro Carreño, respondió de manera mordaz a esa alegación: “la libertad de expresión no es la del imperio, ni la de Reporteros sin Fronteras, ni la de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), ni de la oligarquía, sino la del pueblo que hoy salió a la calle” (14).

RSF evoca “un cierre condenado por la opinión y la comunidad internacionales” y cita en desorden una resolución del Parlamento Europeo adoptada el 24 de mayo de 2007 y “varios gobiernos o Parlamentos latinoamericanos, de Brasil a México pasando por Chile, e incluso su homólogo y aliado boliviano Evo Morales”. RSF quiere dar la impresión de unanimidad mundial contra Hugo Chávez mientras que la realidad es totalmente diferente. De todo el continente americano, es decir cerca de 25 naciones, sólo tres órganos parlamentarios (Brasil, Chile y Costa Rica) se pronunciaron contra la no renovación de la concesión y únicamente el presidente costarricense, Óscar Arias, emitió una declaración desfavorable. El resto del continente, empezando por Evo Morales, se pronunció a favor del gobierno de Chávez (Bolivia, Cuba, Nicaragua) y señaló que se trataba de una medida administrativa que sólo concernía a Venezuela y no deseaba inmiscuirse en los asuntos internos de la nación. Como se ve, RSF es experta en el campo de la desinformación (15).

En cuanto a la resolución del Parlamento Europeo fue adoptada efectivamente el 24 de mayo de 2007, pero sólo por 43 de los 784 diputados europeos, es decir apenas el 5,4% de los parlamentarios. Esta resolución fue rechazada unánimemente por 741 diputados por su carácter politizado y sobre todo porque representaba una injerencia inaceptable en los asuntos internos de un país soberano. La mayor parte de ellos se negaron a participar en el voto y abandonaron el hemiciclo. En cuanto a la OEA y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, no han emitido ninguna condena, contrariamente a lo que sostiene RSF, sino simplemente recomendaciones de orden general sobre la libertad de prensa (16).

Las otras manipulaciones de RSF

RSF asegura también que “las solicitudes de cita con miembros del gobierno y representantes de los medios públicos o progubernamentales quedaron sin respuesta. Tan elocuente como las palabras de las personas entrevistadas, este silencio tiende a confirmar que el asunto RCTV no se limita a una simple medida administrativa”. No obstante, el gobierno ha reiterado varias veces que no ha recibido ninguna solicitud de cita por parte de RCTV. Al promover el punto de vista de Marcel Granier, RSF muestra otra vez su lado partidista y estigmatiza al gobierno democrático de Hugo Chávez calificándolo de “régimen político particular que se llama el ‘chavismo’”. Aquí, estamos lejos del tema de la “libertad de expresión”, Ménard se ubica en una situación de oposición política e ideológica al caricaturizar deliberadamente al gobierno venezolano. En efecto, es la oposición la que utiliza de manera despectiva el término “chavismo” (17).

RSF concluye su informe con una mentira manifiesta poniendo en guardia contra “la hegemonía mediática” del presidente. Es necesario ser preciso sobre este tema. Para la banda VHF en 2000, había 19 canales de televisión privados y 1 público. En 2006 la cifra pasó a 20 canales privados frente a un solo canal público. Desde el 28 de mayo de 2007 hay 19 canales privados y dos canales públicos, Venezolana de Televisión y Tves que remplaza a RCTV en las ondas hertzianas. Para la banda UHF, en 2000, había 28 canales privados y dos canales públicos. En 2006, había 44 canales privados y 6 públicos. En cuanto a las emisoras de radio, para las ondas AM, entre 2000 y 2006, había 36 emisoras públicas y 143 emisoras privadas. Para las ondas FM, había 3 emisoras públicas y 365 emisoras privadas en 2000. En 2006 la cifra pasó a 440 emisoras privadas y 10 emisoras públicas. Como se ve, RSF miente (18).

RCTV difundiría pornografía”, declara RSF, utilizando el condicional para sugerir que subsiste la duda sobre esta acusación. No obstante, el Tribunal Supremo condenó varias veces al canal en 1981 y 2006 por difundir escenas pornográficas en horarios prohibidos. Ahora RSF pone en tela de juicio las decisiones de la más alta autoridad judicial del país (19). Además conviene remarcar que RCTV ha sido el canal más sancionado (seis veces) de la historia de Venezuela por violaciones de la ley, y sólo una vez bajo el gobierno de Chávez (20).

RSF incluso acusa al Tribunal Supremo, que ordenó que pusiera los equipos de RCTV a disposición del nuevo canal TVes, de querer “comprometer la presencia del ‘canal del león’ en el cable”. Aquí la torpeza de Ménard lo lleva incluso a revelar a la opinión pública que en realidad RCTV no desaparece. La verdad es que el Tribunal Supremo ordenó simplemente una cesión temporal de los emisores con el fin de asegurar la continuidad del servicio público. Además esta decisión no compromete de ninguna manera las posibilidades del canal de emitir por cable, como lo han afirmado públicamente las principales empresas del sector (21).

Para RSF, Televen y Venevisión, dos de los principales canales privados, que han adoptado una posición más racional hacia el gobierno y que desde el 2004 dejaron de lanzar llamados a la insurrección y al derrocamiento del gobierno –permaneciendo sin embargo en la oposición como lo muestran fácilmente sus programas–, están en manos del presidente Chávez. Igual para el diario nacional privado Últimas Noticias. Para que RSF los califique de medios de oposición, tal vez tendrían que seguir denigrando al gobierno, manipulando la información, desestabilizando la nación y lanzando llamados al magnicidio contra Chávez como hicieron RCTV y Globovisión en mayo de 2007. RSF da pruebas de una visión maniquea: o los medios están contra Chávez, o son sus lacayos (22).

RSF afirma que “a Hugo Chávez le importa poco el derecho internacional”. Esta acusación es completamente gratuita. En efecto, RSF es incapaz de citar un solo caso de violación del derecho internacional que haya cometido el gobierno bolivariano. La organización certifica también que numerosos “recursos [de RCTV fueron] recibidos favorablemente en […] la Corte Interamericana de Derechos Humanos”. En realidad dicha Corte aceptó estudiar un solo recurso el 25 de mayo de 2007 y todavía no se ha pronunciado al respecto (23).

“Hugo Chávez quiere para 2008 una reforma constitucional que le permitiría ser reelegido indefinidamente”, señala el informe que presenta esta voluntad como un gran peligro para la democracia. ¿Acaso RSF se ha olvidado de que en la mayor parte de los países occidentales, entre ellos Francia, la reelección ilimitada es una realidad constitucional? ¿Por qué RSF se pronuncia sobre aspectos de política interna cuando afirma estar únicamente interesada por la “libertad de la prensa” y se declara “apolítica”? (24).

“Un control total del Estado, el gobierno y el ejército. Ningún adversario en el Parlamento, la oposición boicoteó el escrutinio legislativo de 2005. Un partido dominante casi único. Veintidós gobernadores de Estado (sobre veinticuatro) completamente dedicados. Y pronto, una sociedad civil prácticamente controlada”. He aquí lo que constata de manera alarmista RSF. “Un partido dominante casi único”, vitupera RSF, mientras que existen más de una decena de partidos políticos en Venezuela. ¿Quizás en Francia el Estado, el gobierno y el ejército están bajo control de la oposición? En cuanto al Parlamento y los puestos de gobernador, ¿acaso RSF pone en tela de juicio la decisión democrática de los electores venezolanos? ¿Acaso la sociedad civil se limita a la oposición cada vez más marginal? ¿O concierne al conjunto de la población? Retomando la retórica de la oposición que sufrió más de 10 derrotas electorales consecutivas desde 1998, RSF pretende falazmente que Chávez controla todas las instituciones del país, con el objetivo de transformar al gobierno más democrático de América Latina en un régimen autoritario. Por lo demás estas consideraciones no tienen estrictamente nada que ver con la “libertad de prensa” (25).

La organización parisina arremete también contra la abogada Eva Golinger. ¿Su crimen? Revelar a plena luz el nombre de todos los periodistas venezolanos financiados por Estados Unidos mediante la USAID donde “figura particularmente el corresponsal de Reporteros Sin Fronteras”, como reconoce el informe que redactó Ménard (26).

RSF asegura también que varias personalidades mundiales asesoran al presidente Chávez para la reforma constitucional y cita, entre otros, al argentino Norberto Ceresole. El único problema es que Ceresole falleció en 2003 de un infarto de miocardio. Estos burdos errores demuestran el poco de crédito del informe de la organización (27).

RSF se ha forjado su opinión sobre la realidad mediática venezolana en sólo cinco días de presencia en el país, “del 24 al 28 de mayo de 2007” y después de conversar únicamente con periodistas y dueños de prensa de la oposición. Su objetivo desde el principio estaba muy claro: transformar una decisión administrativa común a todos los países del mundo en un acto de censura y de atentado a la libertad de prensa. ¿Cómo puede la organización parisina pretender dar pruebas de imparcialidad y seriedad con tales prácticas? (28)

¿Por qué RSF no se ha indignado contra la no renovación de la concesión de los canales españoles de televisión TV Laciana en 2004, TV Católica en 2005 y Tele-Asturias en 2006? ¿Por qué no se ha movilizado contra la no renovación de la concesión de los canales británicos One TV, Actionworld y StarDate TV 24 en 2006, o de Look for Love 2 en 2007? ¿Por qué Robert Ménard no ha viajado a Perú para investigar sobre el cierre de dos canales de televisión en 2007, o al Salvador cuando el gobierno decidió revocar la concesión del canal Salvador Network en 2003? ¿Por qué RSF permaneció impasible cuando Canadá no procedió a la renovación de la concesión del canal Country Music Televisión (CMT) en 1999? ¿Por qué RSF silenció la revocación de la concesión de los canales estadounidenses Daily Digest en 1998, y FCC Yanks Trinity License en 1999? (29).

Esta indignación adaptable demuestra claramente que el caso ordinario de RCTV no es más que un pretexto para RSF para estigmatizar a Hugo Chávez y seguir su guerra de desinformación contra un gobierno democrático y popular. En cuanto a la libertad de expresión, cualquier persona que haya pasado 24 horas Venezuela sólo puede asombrarse del tono hiriente y fanático de los canales de oposición contra el gobierno. Afirmar lo contrario es un extraordinario acto de mala fe.

El verdadero papel de RSF no es defender la libertad de la prensa como pretende, sino promover los intereses políticos y económicos de las entidades que la financian. Entre éstas se encuentra el gobierno de Estados Unidos, que unta generosamente a la organización parisina mediante la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy), organización que el periódico más importante del mundo, el New York Times, califica de oficina pantalla de la CIA (30).

Notas

(1) Reporteros Sin Fronteras, «Fermeture de Radio Caracas Television: la consolidation d’une hégémonie médiatique», 5 de junio de 2007. www.rsf.org/img/doc/rapport_rctv_fr.doc (sitio consultado el 6 de junio de 2007).

(2) Ibid ; Libro Blanco de RCTV, «Mitos y hechos sobre Radio Caracas Televisión», Cubadebate, 30 de mayo de 2007.

(3) L’Express, «Chávez bâillonne la dernière chaîne d’opposition», 29 de mayo de 2007.

(4) Ibid.

(5) Ibid.

(6) Ibid. Para las 652 infracciones ver Jean-Luc Mélanchon, «Où va la bonne conscience anti-chaviste», 26 de mayo de 2007, www.jean-luc-melanchon.fr (sitio consultado el 30 de mayo de 2007). Para el sabotaje petrolero ver Agencia Bolivariana de Noticias, «No aceptaremos comportamientos antidemocráticos de la oposición», 3 de noviembre de 2006.

(7) Lamia Oulalou, «Chávez bâillonne la télé d’opposition», Le Figaro, 26 de mayo de 2007.

(8) Eva Golinger, El código Chávez (La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 2005), p. 125.

(9) Bart Jones, «Hugo Chávez Versus RCTV», Los Angeles Times, 30 de mayo de 2007.

(10) Reporteros Sin Fronteras, «Fermeture de Radio Caracas Television: la consolidation d’une hégémonie médiatique», op. cit.

(11) Bart Jones, «Chávez As Castro? It’s Not That Simple In Venezuela», Houston Chronicle, 7 de febrero de 2007.

(12) Reporteros Sin Fronteras, «Un journaliste a été tué, trois autres ont été blessés et cinq chaînes de télévision brièvement suspendues», 12 de abril de 2002. www.rsf.org/article.php3?id_article=1109 (sitio consultado el 13 de noviembre de 2006).

(13) Reporteros Sin Fronteras, «Fermeture de Radio Caracas Television: la consolidation d’une hégémonie médiatique», op. cit ; Agencia Bolivariana de Noticias, «Hoy el pueblo demostró que está movilizado en apoyo a la revolución», 2 de junio de 2007.

(14) Ibid.

(15) Reporteros Sin Fronteras, «Fermeture de Radio Caracas Television: la consolidation d’une hégémonie médiatique», op. cit.

(16) El Nuevo Herald, «Legisladores de EEUU y Europa condenan cierre de RCTV », 25 de mayo de 2007.

(17) Reporteros Sin Fronteras, «Fermeture de Radio Caracas Television: la consolidation d’une hégémonie médiatique», op. cit.

(18) Ibid.; Telesur, «Informe RSF ‘Cierre de Radio Caracas Television. La consolidación de una mentira mediática a través de 39 embustes», 7 de junio de 2007.

(19) Telesur, «Informe RSF ‘Cierre de Radio Caracas Television. La consolidación de una mentira mediática a través de 39 embustes», op. cit.

(20) Agencia Bolivariana de Noticias, «RCTV ha sido el canal más sancionado en Venezuela», 29 de marzo de 2007.

(21) Reporteros Sin Fronteras, «Fermeture de Radio Caracas Television: la consolidation d’une hégémonie médiatique», op. cit.

(22) Ibid.

(23) Ibid ; Néstor Ikeda, «CIDH pide a Chávez proteger libertad de expresión», Associated Press, 25 de mayo de 2007.

(24) Reporteros Sin Fronteras, «Fermeture de Radio Caracas Television: la consolidation d’une hégémonie médiatique», op. cit.

(25) Ibid.

(26) Ibid.

(27) Ibid ; Telesur, «Informe RSF ‘Cierre de Radio Caracas Television. La consolidación de una mentira mediática a través de 39 embustes», op. cit.

(28) Reporteros Sin Fronteras, «Fermeture de Radio Caracas Television: la consolidation d’une hégémonie médiatique», op. cit.

(29) Jean-Luc Mélanchon, «Où va la bonne conscience anti-chaviste», op. cit.

(30) Robert Ménard, «Forum de discussion avec Robert Ménard», Le Nouvel Observateur, 18 de abril de 2005. www.nouvelobs.com/forum/archives/forum_284.html (sitio consultado el 22 de abril de 2005); John M. Broder, «Political Meddling by Outsiders: Not New for U.S.», The New York Times, 31 de marzo de 1997, p. 1.

Salim Lamrani es profesor, escritor y periodista francés especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Ha publicado los libros: Washington contre Cuba (Pantin: Le Temps des Cerises, 2005), Cuba face à l’Empire (Genève: Timeli, 2006) y Fidel Castro, Cuba et les Etats-Unis (Pantin: Le Temps des Cerises, 2006).

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Tlaxcala y Cubadebate. Este artículo se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, la revisora y la fuente.